jueves, 7 de agosto de 2008

UN METRO LLAMADO DESEO

El metro, el vagón del metro, las luces del metro, sus ruidos, circulación sanguínea de las ciudades, arterias, glóbulos rojos, oxígeno. En esta metáfora, los humanos ¿qué somos, el oxígeno que nutre o el virus invasor que lo infecta todo?.
Me despierto, vuelvo al metro, traqueteo, zumbido, no escucho nada pero lo oigo todo, duermo, abro los ojos, deliro una chica preciosa me está dibujando tiene una tabla fina de madera con varias hojas de papel reciclado medio arrugadas y tres carboncillos de diferentes grosores. Su cara es muy atractiva, tiene unas pequitas inocentes sobre la nariz y los pómulos, pero mi perdición es su lunar encima del labio, quiero besarlo. Su gesto parece cansado, quizás triste, como si siempre le faltase algo, instintivamente sonrío y creo que le hago una mueca, no recuerdo si es un guiño o si le saco la lengua, el milagro ocurre, acaba de esbozar una sonrisa, jamás he visto una sonrisa igual, sonríe con los ojos, hasta sus ojeras parecen bonitas, quiero hacerme adicto a su olor, en el vagón no queda nadie, solos ella y yo, hace tres paradas que debería haberme bajado, de pronto sé lo que viene a continuación, ella ha dejado la tablilla a un lado, nos ha dibujado besándonos y yo acepto su invitación, se sienta en frente de mi, se levanta la falda, me toma de la mano y la mete bajo la calidez del encaje de su ropa interior, mientras exploro sus húmedos rincones, nuestros labios se aman furtivamente, desciendo por la barbilla y me quedo anclado en su cuello. Un minuto parece una hora, pero un minuto se mire como se mire, se hizo la luz por desgracia al final del túnel. Volvemos a sentarnos.
-¿Vienes al cine?- extrañamente fue la primer pregunta que se me pasó por la cabeza.
-No me gusta el cine- respondió burlona- pero si quieres puedes quedarte conmigo.

Mi Particular Visión del Fútbol 2.0

Este es mi equipo de fútbol.

En la portería, Neal Stephenson.

Los dos centrales, Isaac Asimov y Robert Heinlein,

De laterales, Wiliam Gibson y Aldous Huxley

Por delante de los centrales, Robert Silverberg.

Una línea de tres, con Jorge Baradit a la izquierda, cómo media punta, Arthur C. Clarke y China Miéville a la derecha.

Los dos delanteros, William Burroughs y George Orwell.

Celador Godoy.

Sospechosos Habituales.

Emmanuel Swedenborg, Antonin Artaud, Arthur Rimbaud, Jorge Luis Borges, Leopoldo María Panero, William Burroughs, Tristán Tzara, Miguel Serrano, Alejandra Pizarnik, Jonathan Swift, Charles Baudelaire, Conde de Lautréaumont, Joseph Campbell, Vicente Huidobro, Hayao Miyazaki, Hesíodo, Valmiki, Roberto Matta, Edgar Allan Poe, Howard Phillip Lovecraft, Philip K. Dick, Herman Hesse, Stanislaw Lem, Kurt Vonnegut, Haruki Murakami, Stendhal, Frank Herbert, William Gibson, Jorge Baradit, John Brunner, Alan Moore, King Crimson, Richard Linklater, Danny Boyle, Paul Verhoeven, Pink Floyd, El Doctor Slump, Nine Inch Nails y John McClane.

Celador Godoy

Muerte de Arlequín (canto de Pierrot)

Cantarín, saltarín, bailarín,

Ríe y sorbe de mil cucharitas de azúcar, la sal malsana,

De cadáveres extendidos en un teatro oscuro,

Cantarín, porqué canta las alabanzas de muertos-animales,

Que se nutren de la sangre-bilis de las piscinas sin agua.

Saltarín, porqué salta cómo nadie, robando las lunas,

Las manzanas doradas atrapan, entre sus dedos, las vainas lloran.

Bailarín, porqué baila sin música, la música es su miembro,

Que el mar acoge sin gusto, los barcos hinchados, el cabello es aire.

¡Pierrot, Pierrot, no te vayas!

Sí que me voy, maldito Arlequín, eres un pervertido,

Y yo quiero mujeres de verdad.

Celador Godoy

Dedicado a Leopoldo María Panero




Hay un agujero en el cielo,

Algunas águilas, con hambre de hígados supurantes babosos lujuriosos,

El lobo corre, huye, muerde y sigue corriendo,

Algunas águilas, el estómago lleno,

Las águilas por el agujero del nacimiento del mundo,

Guerra y muerte, en las mesas de anatomía, llenas de vísceras.

Celador Godoy


Miles Davis te busca (te encuentra)




(Alejandría turquesa las cortinas vuelan)

Miles succiona,

Davis toca, el instrumento pérdida,

El jazz de los duros poetas de la poesía maldita,

El Príncipe con la trompeta,

Suena y suena Alejandría,

En el firmamento, las estrellas se encienden y se apagan,

Una detrás de otra,

Detrás de las cortinas, turquesa,

Miles Davis te busca,

Amo y deseo Sofía,

Canta y baila, mientras me acuesto en la cama,

Flores y Bach, racimos de ira,

Miles Davis te busca,

Las tinieblas, terciopelo, turquesa vuela,

La música resuena,

De espaldas, el trompetista

Su música no respira, no deja, no abandona.

Dedicado a Antonin Artaud.

Saucerón tiene una historia,

Sin fin, comienzo, letanía y recreo,

Sacuerón dio vida, muerte, nació y vivió,

En la tierra del popocamo, allí,

Dónde los indios entretienen y tejen hilos,

Sueños, vísceras, el sexo de la patria de los orangutanes,

Saucerón se alimentó de las selvas frondosas,

De mil coños que son selvas, de los indios que le dieron

Sangre, pellejos y ojos de no-humanos,

Le llaman Sauce es un búho de día,

Parlante, cambiante, lobo-hombre, pez-mujer,

Saucerón ha muerto,

Ya no hay historia.