Anacondas circulan por mi mente.
Violan todos los orificios de mi cuerpo.
Viajo en sus lomos por todas las puertas cerrando ventanas.
Canto hasta levantar hogueras que incineran vuestras almas rotas.
Mato mientras surco cada relámpago que te alimenta.
Cada luz que te ilumina se apaga,
tras mi soplido...
Hasta que tu que me lees,
me respiras y entonces somos
uno.
domingo, 16 de diciembre de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario